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sábado, 15 de enero de 2011

UNA FORMA MÁS BARATA DE OBTENER AGUA LIMPIA.

16 de Diciembre de 2010.
Oasys Water afirma que pondrá a prueba unos sistemas completos, y a gran escala, utilizando la ósmosis directa a principios del próximo año.
Por: Kevin Bullis.
Traducido por Francisco Reyes (Opinno).
Oasys Water, una empresa que ha estado desarrollando una novedosa tecnología de desalinización de bajo coste, mostró una instalación de nuevo desarrollo en Boston. La compañía, que ha estado haciendo demostraciones de componentes de su sistema a escala comercial en los últimos meses, planea comenzar a probar un sistema completo a principios del próximo año y empezar a vender los sistemas a finales de 2011.
Bajo contenido de sodio: Roy Jacob, un empleado en la startup de desalinización Oasys Water, toma medidas en un nuevo centro de desarrollo en Boston.
Fuente: Robert McGinnis 
Actualmente, la desalación se realiza principalmente de una de dos formas: o bien el agua es calentada hasta que se evapora (llamado proceso térmico) o forzada a través de una membrana que permite pasar a las moléculas de agua pero no a los iones de sal (conocida como ósmosis inversa). El método de Oasys utiliza una combinación de ósmosis ordinaria (o directa) y calor para convertir el agua de mar en agua potable.
En un lado de una membrana se coloca el agua de mar; en el otro una solución que contiene altas concentraciones de dióxido de carbono y amoníaco. El agua se mueve naturalmente hacia la solución más concentrada, y la membrana bloquea la sal y otras impurezas. La mezcla resultante se calienta, haciendo que el dióxido de carbono y el amoníaco se evaporen. Se obtiene así agua dulce, y el amoníaco y dióxido de carbono son capturados para volver a utilizarse.
Oasys afirma que la tecnología podría hacer que la desalación fuera económicamente atractiva, no sólo en las regiones áridas, donde no hay alternativas a la desalación, sino también en lugares donde el agua dulce debe ser transportada a grandes distancias. En California, por ejemplo, un masivo sistema de acueducto transporta el agua de norte a sur.
"El coste será lo suficientemente bajo como para hacer que los proyectos de acueducto y presas parezcan caros en comparación", asegura el cofundador y director de tecnología de Oasys, Robert McGinnis, inventor de la tecnología principal de la compañía. El proceso también podría requerir considerablemente menos energía que otras opciones de desalinización. "El consumo de combustible y las emisiones de carbono serán menores que las de cualquier otra fuente de agua, al margen de un lago o un acuífero", afirma.
La clave para hacer que el proceso funcione fue el desarrollo de una solución de arrastre con solutos de fácil eliminación, algo que se llevó a cabo en un laboratorio de la Universidad de Yale. "Otros han tratado de desarrollar otros solutos para la desalinización," asegura McGinnis, "pero no han tenido éxito hasta ahora".
El siguiente gran reto técnico ha sido el desarrollo de la membrana. Las membranas utilizadas en la ósmosis inversa no son adecuadas para este proceso, ya que funcionan mejor a altas presiones. La ósmosis directa no utiliza altas presiones, por lo que el agua se mueve a través de estas membranas con demasiada lentitud para que el sistema sea práctico. McGinnis y sus colegas modificaron la ingeniería de las membranas, reduciendo el espesor del material de apoyo y aumentando su porosidad, sin cambiar una capa muy delgada que bloquea las sales. Estos cambios permitieron que el agua pasase a través unas 25 veces más rápidamente, afirma McGinnis.
El sistema utiliza mucha menos energía que la desalinización térmica debido a que la solución de arrastre tiene que ser calentada solamente de 40 a 50 ° C, afirma McGinnis, mientras que los sistemas termales calientan el agua a entre 70 y 100 º C. Estas bajas temperaturas se pueden lograr utilizando el calor residual de las centrales eléctricas. Las centrales térmicas de desalinización a menudo se encuentran en centrales eléctricas, aunque necesitan más combustible para generar el suficiente calor. El nuevo sistema, por el contrario, podría funcionar con un calor que de otro modo habría sido liberado a la atmósfera.
El sistema de Oasys requiere sólo una décima parte de la electricidad de un sistema de ósmosis inversa, señala McGinnis, debido a que el agua no tiene por qué ser forzada a través de una membrana a alta presión. Esa es una fuente crucial de ahorro, ya que la electricidad puede suponer casi la mitad del coste de la tecnología de ósmosis inversa. No trabajar con agua a presión también disminuye el coste de la construcción de la planta—no hay necesidad de crear costosas tuberías que puedan soportar altas presiones. La combinación de un menor consumo de energía y unos equipos más baratos dan como resultado unos costes globales más bajos.
El sistema de Oasys no será de ayuda para todo el mundo. Por ejemplo, es poco probable que haga demasiado por los agricultores; a pesar de que representan cerca del 80 por ciento del consumo de agua dulce, no sería rentable para ellos, en parte debido a que las granjas a menudo se encuentran más cerca de acuíferos y otros suministros de agua que las grandes ciudades costeras, como por ejemplo Los Angeles. Además, "hay una cantidad mínima de energía necesaria para sacar los iones de sal del agua", afirma Peter Gleick, presidente del Instituto del Pacífico para Estudios del Desarrollo, Medio Ambiente y Seguridad en Oakland, California. "No creo que alguna vez sea lo suficientemente barato como para usarse en el riego". En las zonas agrícolas donde el agua es escasa, afirma, es más barato usar otras prácticas de riego mejores.
Sin embargo, a medida que crezcan las ciudades costeras, también crecerá su necesidad de servicios de desalación, asegura Kenneth Herd, director del programa de abastecimiento de agua en el Southwest Florida Water Management District. "No es una cuestión de si ocurrirá", afirma, "sino una cuestión de cuándo ocurrirá".
Fuente: Technology review.