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miércoles, 19 de enero de 2011

SUSTITUTO DEL NOCIVO FOGÓN DE LEÑA.

Por: David Calle.
Unimedios.
Cocinar con madera y carbón es tan nocivo como fumar cigarrillo, pues también produce cáncer de pulmón. En las zonas rurales esta práctica es común, por eso el grupo Gemma de la UN en Medellín y el Instituto de Planificación y Promoción de Soluciones Energéticas para las Zonas no Interconectadas (IPSE), diseñaron fogones eficientes que están implementando con éxito en la costa Caribe colombiana.
Un 20% de familias colombianas cocinan con carbón de leña. - Fotos cortesía Grupo Gemma.
A Nelly Suárez, una artesana wayúu de 44 años, su médico le prohibió el uso del fogón de leña porque está afectando seriamente su visión: “En las noches siento un fuerte ardor en los ojos, aun así me toca seguir cocinando con troncos, pues la plata no me alcanza para comprar gas”, dice.

En Nazareth, corregimiento del municipio de Uribia (La Guajira), donde habita la indígena, no hay alternativa porque, según manifiesta, “el progreso no nos ha llegado a los lugareños”.

Su caso podría catalogarse como “leve” porque solo sus ojos se han afectado, pero se sabe que el uso de cocinas con material leñoso o biomasa, es decir, carbón, madera y otros que producen humo descontrolado, son responsables del aumento de la frecuencia de enfermedades respiratorias incluso hasta un estado crónico.

Un estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que el 90% de las viviendas rurales en el mundo utilizan para cocinar carbón vegetal, estiércol, madera o residuos de la agricultura como la caña del maíz, entre otros.

“Estos combustibles sólidos son incinerados en estufas con combustión ineficiente y con sistemas de ventilación muy pobres. En tales condiciones, su uso genera emisiones cargadas de sustancias deletéreas para la salud humana (por ejemplo partículas respirables y monóxido de carbono) en concentraciones muy por encima de los estándares permitidos a nivel internacional”, dice el informe de la OMS.

Fernando De la Hoz, profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Co-lombia en Bogotá y coordinador del Doctorado Interfacultades en Salud Pública, explicó que el humo de leña es como el del cigarrillo y está asociado al aumento de cáncer de pulmón: “La gente empieza a consumir tabaco desde los 12 años, mientras que muchos están expuestos al humo de leña desde que nacen”, asegura.

Para el médico, el uso de fogón de leña es más letal debido a que produce más enfermedades respiratorias como asma en los niños y en los adultos, e incluso bronquitis crónica.

Según explicó De la Hoz, un 20% de las familias en el país cocinan con carbón de leña. De esa cifra, el 70% corresponde a pobladores rurales y el 10%, a personas que viven en extrema pobreza en las grandes ciudades y que no tienen la posibilidad de usar fogón eléctrico o a gas.

Un fogón eficiente
Leris Zúñiga, inspectora de Policía de Isla Fuerte (corregimiento de Cartagena ubicado al sur del golfo de Morrosquillo), explicó que cocinar con leña era una práctica común de los nativos, pero con el paso del tiempo y el apoyo del departamento de Bolívar, hoy la mayoría tienen estufa de gas. Sin embargo, explica, “aún hay dos o tres sectores que todavía utilizan el sistema antiguo. La idea es erradicar esta práctica no solo por los problemas de salud que acarrea (las brigadas de oftalmología han determinado que en general la gente sufre de terigios), sino porque los habitantes utilizan el manglar como combustible y afectan la biodiversidad al tiempo que erosionan la playa”.

Precisamente, en Isla Fuerte el Grupo de Investigación en Georrecursos, Minería y Medio Ambiente (Gemma), de la Universidad Nacional de Colombia en Medellín, en asocio con el Instituto de Planificación y Promoción de Soluciones Energéticas para las Zonas no Interconectadas (IPSE), construyó el primer prototipo de fogón eficiente, dentro del proyecto Viviendas Bioclimáticas.
Este contempla la elaboración de tres casas en zonas no interconectadas como Isla Fuerte, Nazareth y Titumate, en el Chocó. Así se reduce el uso de madera y se evita que el humo quede dentro de las casas.

Oswaldo Serna, investigador del grupo Gemma, explicó: “Nos basamos en diseños que se utilizan en otras partes del mundo. El fogón consta de un mesón de 70 centímetros que tiene en la parte superior tres hornillas (de 10 cm cada una), y un cajón en la parte de abajo para el almacenamiento de leña.
“Lo que se propone es utilizar materiales propios de las zonas: barro, piedra y paja. Es un fogón económico, pues su costo oscila entre 60 y 90 mil pesos”, dijo Juan Diego García, arquitecto constructor de la UN.

El proyecto está acompañado de manuales que incluyen ocho diseños diferentes, y serán entregados a los habitantes de las zonas para que ellos mismos los construyan y los adapten a sus necesidades.

Esta no es la única experiencia en el país, pues varias corporaciones autónomas regionales y ONG, entre ellas Colombia Sin Hambre, adelantan un programa de construcción de fogones eficientes.

El caso más exitoso es el del programa Huertos y Estufas Leñeras Limpias Ambiental y Socialmente Sostenibles de Cornare, en el departamento de Antioquia, que empezó con este proyecto desde 1993 y para el 2007 ya había beneficiado a 13 mil familias de 26 municipios que son jurisdicción de Cornare.

“El impacto ha sido la reducción del consumo de leña hasta en un 60%. Ello implica menos presión extractiva de los bosques nativos y disminución de las emisiones atmosféricas. Igualmente, hay mejores condiciones de habitabilidad de las viviendas, ya que al contar con una chimenea no hay retención de gases tóxicos adentro”, explicó Albeiro Lopera, coordinador del programa Huertos.

 Fuente: UNPeriodico. Edición No. 140. UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA.