| Bacterias que viven en el suelo y dependen de las raíces de plantas de trigo tales como aquellas mostradas aquí podrían ser adaptadas para ayudar a prevenir la podredumbre de las raíces, según científicos del SIA. |
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jueves, 10 de enero de 2013
BACTERIAS QUE PODRÍAN AYUDAR A PROTEGER LOS CULTIVOS DE TRIGO Y CEBADA.
lunes, 10 de septiembre de 2012
LA CERO LABRANZA AYUDA A CAPTURAR LA NIEVE Y EL AGUA DEL SUELO.
30 de agosto de 2012.
| Los residuos de trigo que resultaron de la cero labranza ayudan a generar una capa más lisa de nieve, y esta capa ayuda a aumentar la productividad de los cultivos durante el verano, según los resultados de estudios por científicos del SIA. Foto cortesía de ExactrixTM Global Systems. |
miércoles, 5 de septiembre de 2012
LOS RENDIMIENTOS DE CULTIVOS Y EL CAMBIO CLIMÁTICO GLOBAL.
23 de agosto de 2012.
| Científicos del SIA usaron datos obtenidos de estaciones meteorológicas para predecir que los agricultores podrían utilizar la cero labranza para compensar las pérdidas de cultivos causadas por las temperaturas más cálidas y los niveles elevados del dióxido de carbono. |
viernes, 11 de marzo de 2011
LOS BENEFICIOS DE LA CERO LABRANZA PARA PRODUCTORES DE TRIGO.
8 de marzo de 2011.
Los productores de trigo que utilizan el sistema de producción llamado la labranza cero pueden reducir
significativamente la erosión del suelo y aumentar los esfuerzos de proteger la calidad del agua, según los resultados de estudios por científicos del Servicio de Investigación Agrícola (SIA).
rendimientos de cultivos en un sistema de la labranza convencional con una rotación del trigo de invierno y campos en barbecho frente a un sistema de cuatro años de rotación de cultivos y la labranza cero.
Williams y sus colegas, establecieron parcelas experimentales en dos pequeñas áreas colindantes de drenaje efímero en la cuenca hidrográfica de un arroyo. Del 2001 al 2004, los investigadores midieron el escurrimiento y los niveles de sedimento en la boca de cada canal de drenaje en el área del estudio después de cada lluvia.
Los investigadores descubrieron que 13 de las lluvias generaron erosión de los campos con la labranza convencional, pero solamente 3 de las lluvias causaron erosión de los campos que tuvieron la labranza cero. Además, los científicos notaron que se presentó el 70 por ciento más escurrimientos y 52 veces más material erosionado de los campos con la labranza convencional comparados con los campos de la labranza cero.
La producción utilizando la labranza cero dejó intacta la superficie del suelo y protegió los poros entre las partículas de suelo debajo de la superficie, y esto permite más filtración de agua al suelo subterráneo. Además, no hubo ningunas diferencias significativas en los rendimientos con la labranza
convencional y la labranza cero, y sembrar directamente en los campos de la labranza cero ahorró tiempo y combustible.
Otros estudios sobre la labranza cero y la erosión del suelo han sido realizados en pequeñas parcelas experimentales, pero este estudio provee datos útiles para los agricultores sobre cómo debe ser utilizada la labranza cero que puede reducir la erosión del suelo por campos enteros de producción agrícola.
Los resultados de este estudio fueron publicados en 'Journal of Soil and Water Conservation' (Revista de Conservación de Suelo y Agua).
Fuente: Servicio de Investigación Agrícola. SIA.
jueves, 10 de marzo de 2011
EXPLORAN MANERAS DE RETENER EL CARBONO EN EL SUELO.
2 de diciembre 2009.
Los científicos del Servicio de Investigación Agrícola (SIA) están probando maneras alternativas de arar el suelo y variar los cultivos con el objetivo de ayudar a los productores de trigo a secuestrar más carbono en el suelo y de este modo reducir las emisiones de los gases de invernadero.
H. Gollany es edafologa, ella está estudiando tres estrategias que podrían ser beneficiosas para los productores de trigo.
En un campo, Gollany está comparando las emisiones del dióxido de carbono, el metano y el óxido nitroso producidas por la rotación tradicional de cultivos en dos años con un ciclo alternativo de 3 años, comenzando en el primer año con el trigo de invierno y la cero labranza, seguido por un segundo cultivo de trigo de invierno con la cero labranza en el segundo año, y finalmente un cultivo de sorgo.
Gollany está midiendo la cantidad de residuos de los cultivos, las condiciones del suelo, y las emisiones de los gases de efecto invernadero, tomando medidas todo el año. Ya que las precipitaciones típicamente aumentan las emisiones del óxido nitroso, también recopila datos sobre la lluvia y la nevada.
Ella también está examinando si otros dos sistemas de cultivo secuestran cantidades más grandes de carbono. En un sistema, ella cultiva el trigo de invierno continuamente y siembra directamente en el suelo sin labranza cada año. En otro, ella cultiva el trigo en el primer año, deja el campo en barbecho en el segundo año, y usa la labranza con puntas ('sweep tillage' en inglés) y la desmalezadora de arrastre para controlar las malezas. Éste es un método de bajo impacto de arar solamente las 4 o 5 pulgadas superiores del suelo. Es menos destructivo a la estructura del suelo comparado con la labranza convencional, y ayuda a retener agua y la materia orgánica en el suelo. Experimentos previos
mostraron un aumento del 14 por ciento en el carbono orgánico en el suelo si los productores usan este tipo de labranza en vez del arado vertedera.
Los resultados de estos estudios están siendo evaluados como parte de un proyecto del SIA llamado GRACEnet (red de reducción de los gases de efecto invernadero aumentando el carbono en el suelo por medio de las prácticas agrícolas) en el cual investigadores en más de 32 sitios del SIA están examinando estrategias para ayudar a reducir el impacto de agricultura en el medio ambiente.
Fuente: Servicio de Investigación Agrícola. SIA.
miércoles, 12 de enero de 2011
LA CERO LABRANZA Y LOS BARBECHOS AYUDAN A ALMACENAR AGUA EN PRADERAS.
11 de enero de 2011.
jueves, 21 de octubre de 2010
INVESTIGACIÓN DEL IMPACTO DE LOS NIVELES MÁS ALTOS DEL DIÓXICO DE CARBONO EN LOS CULTIVOS.
Por: Don Comis.
viernes, 23 de julio de 2010
SETOS VIVOS PARA CONTROLAR LA EROSIÓN.
Setos vivos del césped Miscanthus pueden capturar hasta el 90 por ciento del sedimento que se erosiona de los campos de cultivos, según los resultados de nuevos estudios por científicos del SIA. Foto cortesía de Seth Dabney del SIA.
Por: Ann Perry.
21 de agosto 2009.
Los granjeros pueden ayudar a preservar el suelo y proteger la calidad del agua plantando setos vivos para atrapar el sedimento que de otra manera podría ser arrastrado por el escurrimiento del campo. Científicos del SIA, han calculado la cantidad de erosión del suelo prevenida por estos setos vivos, y han verificado las predicciones de la Ecuación Universal Revisada de Pérdidas de Suelo, versión 2 (RUSLE2 por sus siglas en inglés).
El agrónomo S. Dabney, el hidrólogo G. Wilson y el ingeniero agrícola R. Cullum colaboraron con el ingeniero agrícola Keith McGregor en una serie de estudios durante 13 años para evaluar la eficacia de los setos vivos de pasto para controlar la erosión en los sistemas de cultivar algodón con la labranza convencional o la cero labranza en hileras anchas o hileras ultra estrechas.
Los investigadores establecieron franjas continuas de una sola hilera del césped miscanthus, el cual es un pasto perenne alto, de un lado al otro de los puntos más bajos de parcelas de 72 pies de largo que tuvieron una bajada del 5 por ciento. Luego ellos observaron la cantidad de sedimento atrapada por la vegetación de ambos los campos de la labranza convencional y los de la cero labranza, con hileras anchas y hileras ultra estrechas.
Los setos vivos eventualmente se expandieron a una yarda de ancho y se cortaron dos a tres veces cada año después de que el pasto llegó a una altura de 5 a 6,5 pies.
Los científicos descubrieron que la capacidad de los setos vivos de atrapar el sedimento aumentó a la vez que las barreras se maduraron. Los setos vivos eran más eficaces en interceptar sedimento que se escurrió de los campos cultivados convencionalmente, posiblemente porque la material que se escurrió de los campos de la cero labranza fue compuesta de partículas más pequeñas.
Los setos vivos capturaron aproximadamente el 90 por ciento del sedimento erosionado de los campos de la labranza convencional que tuvieron hileras ultra estrechas, y solamente como el 50 por ciento del sedimento de los campos de la cero labranza. Sin embargo, la pérdida real de suelo de las parcelas que tuvieron la cero labranza—con o sin los setos vivos—fue mucho menos que la pérdida de las parcelas cultivadas convencionalmente con o sin los setos vivos, porque la utilización de la cero labranza ayuda a mitigar la erosión.
El grupo también descubrió que la eficacia de los setos vivos fue aumentada cuando la hierba cortada se permitió a acumularse en la cuesta arriba de los setos vivos. Pero aun si se quita toda la hierba cortada de los setos vivos de pasto que tienen una altura de más de 1,5 pies para utilizar esa hierba cortada como pienso para el ganado o en la producción de bioenergía, los setos vivos todavía pueden ayudar a controlar la erosión del suelo. Los setos vivos podrían ser especialmente valiosos si las tierras altamente erosionables en el Programa de Reservas para la Conservación (CRP por sus siglas en inglés) del Departamento de Agricultura de EE.UU. (USDA por sus siglas en inglés) se vuelven a la producción agrícola.
Los resultados de este estudio fueron publicados en la revista 'Soil Science Society of America Journal' (Revista de la Sociedad Americana de Ciencias del Suelo).
Fuente: Servicio de Investigación Agrícola. SIA.
jueves, 8 de julio de 2010
LA AGRICULTURA Y EL ÓXIDO NITROSO.
Resultados de estudios por el científico del suelo Rod Venterea sobre el lanzamiento del óxido nitroso y otros gases de invernadero indican que los granjeros que utilizan la labranza de conservación pueden minimizar las emisiones del óxido nitroso colocando los fertilizantes dos o tres pulgadas debajo de la superficie del suelo.Por: Ann Perry.
9 de diciembre 2009.
Científicos del SIA tienen un papel principal en descubrir cómo la agricultura afecta las emisiones del óxido nitroso (N2O), el cual es un gas de efecto invernadero.
Los expertos ya saben que las emisiones de N2O aumentan con las aplicaciones de fertilizantes a base de nitrógeno. El microbiólogo T. Parkins, es un miembro de un grupo que está estudiando cómo los suelos diferentes y los fertilizantes diferentes afectan las emisiones de N2O.
Los investigadores evaluaron variaciones en las emisiones del N2O, el dióxido de carbono y el metano de dos tipos diferentes de suelo—un suelo franco arenoso y un suelo arcilloso. Los fertilizantes usados en el estudio fueron una combinación de la urea y el nitrato de amonio (UAN por sus siglas en inglés), y una lechada del estiércol líquido de cerdo.
Los científicos descubrieron que las emisiones totales de N2O fueron las más altas en los suelos que recibieron la lechada del estiércol líquido. También observaron niveles altos de emisiones de N2O en los suelos francos arenosos que recibieron o la UAN o la lechada del estiércol. Pero en los suelos arcillosos, solamente aquellos que recibieron la lechada del estiércol—pero no la UAN—tuvieron emisiones elevadas de N2O.
El científico de suelos R. Venterea, también está estudiando la dinámica de las emisiones de N2O. Él descubrió que la cantidad de N2O emitida por los campos fertilizados con el amoníaco anhidro fue por termino medio dos veces más que las emisiones de los campos fertilizados con la urea. Es probable que las emisiones más altas del amoníaco anhidro vengan de la conversión del amoníaco al nitrato.
Sus hallazgos también sugieren que los granjeros que utilizan la labranza de conservación pueden minimizar las emisiones de N2O colocando los fertilizantes dos o tres pulgadas debajo de la superficie del suelo. Esto es porque en un sistema de labranza reducida, los microorganismos que tienen un papel en producir las emisiones del N2O viven más cerca de la superficie del suelo.
Los hallazgos de la investigación por Parkin fueron publicados en la revista ‘Journal of Environmental Quality' (Revista de Calidad Ambiental) en el 2008. Los hallazgos de los estudios por Venterea fueron publicados en la revista ‘Global Change Biology' (Biología del Cambio Climático Global) en el 2007 y en la revista ‘Journal of Environmenta Quality' en el 2005 y el 2008.
Lea más sobre estas investigaciones en la revista ‘Agricultural Research' de noviembre-diciembre 2009.
Fuente: ars.usda.gov
sábado, 5 de junio de 2010
LA CERO LABRANZA MEJORA LA ESTABILIDAD DEL SUELO.
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| Un estudio por científicos del SIA y sus colegas universitarios ha mostrado que la utilización de la cero labranza aumenta la estabilidad del suelo en las Grandes Llanuras Centrales, comparada con la labranza convencional. Foto cortesía de NRCS-USDA. |
martes, 9 de junio de 2009
LABRANZA DE CONSERVACIÓN: UNA BUENA IDEA EN LOS AÑOS HUMEDOS Y SECOS.
La labranza en franjas ofrece beneficios tanto en los años humedos como en los años secos. En la foto de arriba, plántulas de algodón emergen de un campo con labranza en franjas.Estudios de la labranza de conservación realizados por científicos del Servicio de Investigación Agrícola (SIA) indicaron que esta práctica de granjería no sólo ofrece beneficios en los años secos, sino también reduce el escurrimiento superficial y la erosión del suelo en los años humedos.
Este estudio de labranza de conservación comenzó en el 1998. Desde entonces, los granjeros han pasado por años humedos y años secos—los primeros cuatro años del estudio fueron secos. Entonces, en el 2002, las condiciones fueron más moderadas, y se recibió más precipitación que la media en los años 2003 y 2005. La precipitación era menos que normal en los años 2004, 2006, y 2007.
Dirigido por el ingeniero hidráulico David Bosch, el químico ambiental Thomas Potter, y el científico del suelo Clint Truman, los hallazgos de la investigación indican que la labranza en franjas—una forma de labranza de conservación—reduce el escurrimiento superficial, aumenta la infiltración del agua en el suelo, y aumenta la cantidad de agua disponible para la producción del cultivos.
El beneficio más importante de la labranza en franjas ocurre durante los años secos. Los sistemas de labranza en franjas aumentan la infiltración de la precipitación y permite la filtración de más agua a las raíces de plantas. El agua adicional que se filtra a las raíces de plantas durante el año seco beneficia al cultivador en la forma de más rendimientos y menos necesidad de riego. Los sistemas convencionales de labranza pierden más agua al escurrimiento superficial porque no hay protección en la superficie del suelo, y el suelo absorba el impacto completo de las gotas de lluvia, resultando en una compactación completa del suelo.
En los años humedos, dependiendo de cuando ocurre la precipitación, tanto la labranza convencional como la labranza de conservación pueden proveer suficiente agua para sostener el crecimiento de las plantas. Sin embargo, los sistemas de la labranza en franjas continúan a proveer infiltración aumentada y escurrimiento reducido, de este modo reduciendo la probabilidad de problemas ambientales relacionados con el escurrimiento superficial.
Durante el otoño e invierno, cuando los niveles de evaporación y transpiración están bajos, la infiltración del agua a menudo excede la capacidad del suelo para retener el agua. Cuando se considera todas las pérdidas de agua, los sistemas de labranza convencional pierden más agua debido al escurrimiento superficial más grande.
Durante las estaciones humedas o secas, la labranza en franjas beneficia a los cultivadores aumentando la cantidad de agua de lluvia o de riego que se infiltra en el suelo para utilización por las plantas.
domingo, 31 de mayo de 2009
LA CERO LABRANZA OFRECE BENEFICIOS EN UNA ROTACIÓN DE CULTIVOS DE PASTOS Y MAÍZ.
El empuje nacional para biocombustibles podría animar a los granjeros a sembrar maíz donde ahora se crecen pastos amigables con el medio ambiente. Pero los granjeros que realizan este cambio todavía pueden secuestrar el carbono del suelo y reducir las emisiones de gases de invernadero absteniendo de arar el suelo, según científicos del Servicio de Investigación Agrícola (SIA).
Ron Follett, observó por seis años los niveles del carbono orgánico del suelo en un campo donde el bromo creció por 13 años y luego el campo se convirtió en la producción de maíz con la cero labranza.
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| En un estudio de seis años, cuando el maíz se cultivó con la cero labranza en un campo donde previamente se cultivó el bromo, los niveles de carbono en el suelo no cambiaron, así que el cambio de la producción de pasto a la producción de maíz no contribuyó a los gases de invernadero por la liberación del carbono a la atmósfera en forma del dióxido de carbono. Foto cortesía del Servicio de Conservación de Recursos Naturales, USDA. |
Este intento es uno de los estudios de campo más extenso de abordar un asunto principal en agricultura: los efectos de reemplazar los pastos nativos con el maíz. El bromo fue una opción popular en los años noventa para los granjeros que quisieron proteger los suelos vulnerables a la erosión, mejorar los hábitats para la fauna silvestre, y aumentar los niveles del carbono orgánico en el suelo. Con la labranza convencional, mucho de este carbono se emita en la atmósfera en forma del dióxido de carbono, el cual es un gas de invernadero que contribuye al calentamiento global.
Nacionalmente, hay 35 millones de acres de bromo y otras plantas cultivadas a cambio de 1,8 mil millones de dólares en pagos anuales como parte del Programa de Conservación de Reservas.
Pero a la vez que la demanda para biocombustibles aumenta los precios del maíz y los contratos de CRP se terminan, los granjeros podrían reemplazar los pastos con el maíz.
Follett y su grupo usaron herbicidas para matar el pasto en el otoño del 1998 y sembraron el maíz de cero labranza la próxima primavera. Ellos colectaron muestras del suelo en tres profundidades para analizar la cantidad total del carbono del suelo en cada profundidad y para determinar si el carbono fue aislado previamente por el bromo o nuevamente aislado por el maíz.
Los resultados, recientemente publicados en 'Agronomy Journal' (Revista de Agronomía), muestran los beneficios de utilización de la cero labranza cuando se hace el cambio de los pastos al maíz. Los investigadores descubrieron que los rendimientos fueron reducidos a causa de una sequía prolongada, pero la cantidad total de carbono no cambió. Las tasas de pérdida del carbono orgánico del suelo previamente aislado en las dos profundidades superiores por el bromo fueron compensadas por tasas similares de aumentos en el carbono nuevamente aislado por el maíz. También hubo poco o ningún cambio en la cantidad del carbono orgánico del suelo aislado por el bromo o el maíz en la tercera profundidad.
EL MANEJO APROPIADO PUEDE HACER LOS RENDIMIENTOS BAJOS MÁS RENTABLES.

En agricultura, menos es algunas veces más. Esta es la conclusión de los científicos del Servicio de Investigación Agrícola (ARS) que descubrieron que una labranza reducida puede aumentar los niveles de carbono en el suelo, y los rendimientos más bajos de maíz pueden conducir a ganancias más altas—bajo el manejo correcto.
El cultivo del maíz deja muchos residuos, así que los cultivadores labran los campos intensivamente cuando se están preparando para el próximo cultivo. Para aprender cómo la labranza afecta las emisiones de gases del efecto invernadero, el científico del suelo Ardell Halvorson con la Unidad de Investigación de Suelo, Plantas y Nutrientes, mantenida por ARS en Fort Collins, Colorado, y Arvin Mosier, anteriormente con ARS, midieron los vestigios de gases emitidos del suelo en tres sistemas de cultivación: maíz producido con la labranza convencional y con la cero labranza continua, y una rotación de maíz y soya con la cero labranza.
Con varios colegas en ARS, Halvorson y Mosier descubrieron que cuando fertilizados adecuadamente, los suelos con la cero labranza acumularon más carbono que los suelos labrados convencionalmente, significativamente reduciendo las emisiones de gases del efecto invernadero.
Halvorson y sus colegas también midieron los efectos de la fertilización con nitrógeno y la labranza—convencional y de cero labranza—en rendimientos de maíz regado y cultivado continuamente. La utilización de la cero labranza tuvo beneficios múltiples, tales como reducciones en la erosión del suelo y el consumo de combustible fósil, la acumulación de carbono en el suelo, y la reducción de emisiones de los gases del efecto invernadero.
Sin embargo, la cero labranza también redujo rendimientos por aproximadamente 23 bushels por acre a pesar de la utilización de una tasa óptima de fertilizante de nitrógeno.
Basada en los resultados iniciales, la labranza convencional parece ser la mejor estrategia económica, pero análisis adicional reveló un giro sorprendente. David Archer, economista, descubrió que en realidad la cero labranza es más rentable que la labranza convencional. Archer actualmente está ubicado en el Laboratorio de Investigación de la Zona de las Praderas Norteñas.
Con el uso de un modelo estadístico, Archer determinó que la utilización de la cero labranza aumentó los beneficios netos permitiendo reducciones significantes en las actividades de labranza, el uso de la maquinaria, los costos de mano de obra y el consumo de combustible fósil. Los ahorros netos fueron 83 dólares por acre—suficientes para compensar para rendimientos más bajos y todavía proveer ganancias.
Los beneficios económicos para los granjeros que usan estas prácticas de conservación pueden ser aún más cuando ellos participan en los programas de conservación del Departamento de Agricultura de E.U. (USDA por sus siglas en inglés).
CAPTURAR EL CARBONO ES UN BENEFICIO CLAVE DE LA LABRANZA DE CONSERVACIÓN.
El científico del suelo Helvecio De-Polli colecta una muestra de gas para medir emisiones de gases de efecto invernadero de una parcela en el Centro Beltsville de Investigación Agrícola. El centro es mantenido por ARS en Beltsville, Maryland. La parcela es parte de una investigación sobre el manejo a largo plazo del suelo.Capturar el carbono y otras sustancias en el suelo los guarda de contribuir al calentamiento global como gases de invernadero.
El científico brasileño Helvecio De-Polli trabajó en el estudio desde 2002 hasta 2004 con el científico del suelo Gregory McCarty y otros en el Laboratorio de Calidad Ambiental mantenido por ARS en Beltsville. De-Polli trabaja para la Empresa Brasileira de Pesquisa Agropecuária (EMBRAPA), parte del Ministerio de Agricultura, Pecuaria y Abastecimiento de Brasil.
El estudio del carbono de suelo fue hecho en un campo donde los investigadores realizaron un experimento de labranza de 10 años comparando la labranza de conservación con la labranza con arado. La biomasa microbiana del suelo y reservas de carbono almacenadas en el suelo fueron medidas al final de los 10 años. También, las emisiones de metano, bióxido de carbono y óxido nitroso del suelo fueron vigiladas por un año entero. Estos tres son los "gases de invernadero" más importantes intercambiados entre los sistemas agrícolas y la atmósfera.
Los microbios son responsables para los procesamientos en el suelo que producen estos gases. Una comprensión completa de las emisiones de gases de invernadero es importante para el desarrollo de métodos para capturar el carbono del suelo, según De-Polli.
Su trabajo muestra que la labranza de conservación puede tener un papel beneficioso en la mitigación de gases de invernadero capturando el carbono almacenado en los tejidos de planta que se quedan en el campo después de la cosecha.
viernes, 24 de abril de 2009
¿ES LA GRANJERÍA ORGÁNICA MEJOR QUE LA CERO LABRANZA?.
John Teasdale anota los datos sobre el crecimiento de malezas en un campo del trigo orgánico madurando al lado de una parcela recientemente cultivada del maíz orgánico.La granjería orgánica puede acumular materia orgánica en el suelo mejor que la granjería convencional de la cero labranza, según un estudio de largo plazo por los científicos del Servicio de Investigación Agrícola (ARS).
Investigadores hicieron este descubrimiento durante un estudio de nueve años en el Centro Henry A. Wallace de Investigación Agrícola (BARC por sus siglas en inglés) en Beltsville, Maryland. BARC es mantenido por ARS, la agencia principal de investigaciones científicas del Departamento de Agricultura de EE.UU.
El fisiólogo de plantas John Teasdale, con el Laboratorio de Sistemas Agrícolas Sostenibles mantenido por ARS en Beltsville, se sorprendió de descubrir que la granjería orgánica aumentó el suelo mejor que la cero labranza. Anteriormente se pensaba que la cero labranza agrega más materia orgánica al suelo porque elimina el arar y minimiza aun una labranza ligera para evitar dañar la materia orgánica y exponer el suelo a erosión.
La granjería orgánica, a pesar de su énfasis en acumular la materia orgánica en el suelo, en realidad fue pensado de poner en peligro el suelo porque confía en la labranza y cultivación en vez de utilizar herbicidas para matar malezas.
Pero el estudio de Teasdale mostró que la capacidad de la granjería orgánica de agregar materia orgánica con el abono y cultivos de cobertura adecuadamente compensa por las pérdidas causadas por la labranza.
Desde 1994 hasta 2002, Teasdale comparó cultivos de maíz, soya y trigo orgánico producido con labranza ligera con los mismos cultivos cultivados con la cero labranza, pesticidas y fertilizantes sintéticos.
En un segundo estudio de tres años, Teasdale cultivó maíz con la cero labranza en las mismas parcelas para ver cuáles tuvieron los suelos más productivos. Él descubrió que las parcelas donde crecieron los cultivos orgánicos tuvieron más carbono y nitrógeno y rindieron 18 por ciento más maíz que las otras parcelas.
miércoles, 25 de marzo de 2009
MÁS SOBRE LA CERO LABRANZA Y EMISIONES DE GASES DE EFECTO INVERNADERO.
La cero labranza y la labranza reducida son dos métodos que los granjeros pueden utilizar para almacenar más carbono en el suelo y, de este modo, ayudar a reducir las concentraciones de los gases del efecto invernadero en la atmósfera. Pero hay información limitada sobre cómo la labranza u otras prácticas de granjería afectan las emisiones del suelo de los gases del efecto invernadero, aparte del dióxido de carbono.
Un estudio realizado por el científico Rod Venterea del ARS sobre los efectos de las técnicas de labranza de largo plazo y prácticas de uso de fertilizantes ha mostrado que, si no hechas con cuidado, las prácticas de labranza reducida pueden aumentar las emisiones de gases más poderosos del efecto invernadero, especialmente óxido nitroso. El óxido nitroso es 300 veces más potente que el dióxido de carbono, y fácilmente puede contrarrestar el beneficio de la reducción del dióxido de carbono. Venterea trabaja en la Unidad de Gerencia de Suelo y Agua, mantenida por ARS en St. Paul, Minnesota.
Campos agrícolas son las fuentes más importantes de emisiones de óxido nitroso en EE.UU., con hasta un tercio de las emisiones agrícolas viniendo de las granjas en la región norte-central de EE.UU.
Venterea y sus colegas han mostrado que los granjeros que usan la cero labranza deberían inyectar el fertilizante nitrógeno más de 4 pulgadas debajo de la superficie del suelo, abajo del nivel de suelo que es más favorable para la producción del óxido nitroso.
En ensayos de campo, Venterea y sus colegas compararon las emisiones de óxido nitroso de tres sistemas diferentes de labranza en combinación con amoníaco anhidro, bolitas de fertilizante de nitrógeno de urea, o nitrato de amonio-urea líquido.
Amoníaco anhidro causó como doble las pérdidas de óxido nitroso que los otros dos fertilizantes. Pero la combinación de la cero labranza con amoníaco anhidro inyectado de 6 a 8 pulgadas en el suelo causó las emisiones más mínimas del óxido nitroso entre las tres combinaciones de labranza y amoníaco anhidro ensayadas.
En contraste, aplicar las bolitas de fertilizante de nitrógeno de urea en la superficie del suelo causó emisiones más altas de óxido nitroso con la cero labranza comparado con una labranza más intensa. La labranza no afectó las emisiones cuando el nitrato de amonio-urea líquido fue aplicado a la superficie del suelo.
Venterea realizó los estudios en el sudeste de Minnesota desde 2003 hasta 2004, usando cámaras de suelo para capturar las emisiones de óxido nitroso.
La investigación fue publicada en 'Journal of Environmental Quality' (la Revista de Calidad Ambiental).
LA LABRANZA DE CONSERVACIÓN TIENE BENEFICIOS INMEDIATOS.
El algodón cultivado con la labranza de conservación, sembrado en los residuos de la cosecha anterior, el maíz.Los científicos del ARS y de la Estación de Experimentos Agrícolas de Alabama comenzaron sus investigaciones en el 2000 en un campo de 20 acres, con la labranza convencional en la mitad del campo y la labranza de conservación en la otra mitad. En una rotación de cosechas de algodón y maíz, algodón cultivado con la labranza de conservación produjo de 12 a 24 por ciento más rendimientos cada año en los primeros tres años del estudio, comparado con el algodón producido con la labranza convencional.
El proyecto de investigación fue dirigido por el agrónomo D. Wayne Reeves, ahora el líder de investigación del Centro J. Phil Campbell, Sr., de Conservación de Recursos Naturales, mantenido por el ARS en Watkinsville, Georgia; el ingeniero agrícola Randy L. Raper del Laboratorio Nacional de Dinámica del Suelo, mantenido por el ARS en Auburn; y el científico del suelo Joel N. Shaw de la Universidad de Auburn. El grupo descubrió que cuando hay una cantidad adecuada de residuo de cultivos de cobertura, cambiar a la labranza de conservación provee beneficios inmediatos.
Los granjeros no deben terminar los cultivos de cobertura tan temprano. En cambio, ellos deben plantar cultivos de cobertura entre los períodos recomendados y dejarlos crecer hasta que las plantas estén de tres a cinco pies de altura y haya solamente de tres a cuatro semanas antes de la temporada de plantar las cosechas en la primavera. Esto asegurará que haya suficiente residuo en la superficie del suelo para reducir erosión del suelo y atrapar la lluvia para mantener una humedad adecuada en el suelo durante toda la época de siembra.
El grupo ha descubierto que el arado de cinceles – el cual no desordena el residuo de cosecha – se puede usar para aliviar los problemas de compresión de suelo. Pero el granjero debe continuar con la labranza de conservación y la producción de cantidades altas de residuo de cultivos de cobertura siempre que sea posible para obtener los beneficios financieros y ambientales.
LABRANZA DE CONSERVACIÓN Y EL ALGODÓN: UN ANÁLISIS ECONÓMICO.
Ingeniero agrícola James Hanks en la Unidad de Investigación de la Tecnología de Aplicación y Producción mantenida por el ARS en Stoneville, Misisipí, colaboró con economista agrícola Steve Martin, para examinar los rendimientos económicos de diferentes prácticas de labranza de conservación en la producción de algodón en el delta del río Misisipí.
Del año 2000 al 2004, el grupo realizó estudios de campo sobre la producción de algodón usando cinco diferentes sistemas de manejo. Los sistemas eran la labranza convencional; la cero labranza; la labranza mínima con la labranza profunda; la cero labranza con una cobertura vegetal de trigo de invierno; y la labranza mínima en combinación con la labranza profunda y una cobertura vegetal de trigo de invierno.
Los resultados indicaron que los granjeros pueden realizar los beneficios más altos de la producción de algodón usando la cero labranza. Este sistema, el cual tuvo un promedio de beneficios netos de 1.202 dólares por hectárea (2.471 acres), tuvo los costes de producción más bajos porque menos viajes se necesitaban en cada campo para la labranza o para plantar la cobertura vegetal.
El sistema de la labranza mínima en combinación con la labranza profunda y la cobertura vegetal de trigo de invierno tuvo los beneficios netos más bajos de todos los sistemas debido a los rendimientos de algodón más bajos comparados con los otros sistemas. Adicionalmente, el uso de coberturas vegetales y la labranza adicional aumentaron los costes de producción.
Este estudio no evaluó los costes y beneficios ambientales de usar coberturas vegetales en la producción de algodón. Pero los productores que quieren reducir la erosión del suelo también pudieron desear considerar el uso del sistema de manejo de la cero labranza con una cobertura vegetal. Este sistema tuvo los beneficios netos medios más altos de los dos sistemas utilizando una cobertura vegetal en el estudio.






