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lunes, 7 de abril de 2014

LA DEFORESTACIÓN DE LOS SUELOS ARENOSO ES UNA DE LAS MAYORES AMENAZAS PARA EL CAMBIO CLIMÁTICO.

1 de Abril de 2014.
Por: Kevin Dennehy.
Traducción: Llarpo.
La deforestación puede tener consecuencias mucho mayores para el cambio climático en algunos suelos que en otros, según un nuevo estudio dirigido por científicos de la Universidad de Yale - un hallazgo que podría proporcionar una perspectiva crítica en la que los ecosistemas deben ser manejados con mucho cuidado, ya que son vulnerables a la pérdida de biodiversidad y en la que los ecosistemas son más resistentes a la remoción de árboles generalizada.
En un amplio análisis de suelo recogido de 11 distintas regiones de Estados Unidos, desde Hawai hasta el norte de Alaska, los investigadores encontraron que el grado en que la deforestación perturba las comunidades microbianas subterráneas que regulan la pérdida de carbono a la atmósfera depende casi exclusivamente de la textura del suelo. Los resultados fueron publicados en la revista Global Change Biology.
Este mapa de calor muestra las áreas de los Estados Unidos, donde la biomasa microbiana del suelo es susceptible a los cambios en la cubierta vegetal.
"Nos quedamos asombrados de que los cambios de biodiversidad fueron tan fuertemente afectados por la textura del suelo y que fuera un factor tan primordial", dijo Thomas Crowther, autor principal del estudio. "La textura anuló los efectos de todas las demás variables que pensamos que podrían ser importantes, incluyendo la temperatura, la humedad, la concentración de nutrientes y el pH del suelo.
Una consecuencia grave de la deforestación es una gran pérdida de carbono del suelo, un proceso regulado por la diversidad microbiana subterránea. Se espera que cambios drásticos en la comunidad microbiana para permitir que más CO2 se escape a la atmósfera, con el potencial para aumentar el calentamiento global.
Específicamente, los investigadores encontraron que la deforestación altera drásticamente las comunidades microbianas en suelos arenosos, pero tiene efectos mínimos en suelos limo arcillosos, incluso después de la eliminación de un gran árbol.
Según los investigadores, las partículas finas, en suelo arcilloso parecen tener una mayor superficie para unir los nutrientes y el agua. Esta capacidad podría ser amortiguada por los microorganismos del suelo contra la perturbación de la tala de bosques, dijeron. Por el contrario, los suelos arenosos tienen partículas más grandes con menos superficie, reteniendo menos nutrientes y menos materia orgánica.
"Si se interrumpe la comunidad en un suelo arenoso, todos los nutrientes de los que los microorganismos dependen para su alimentación son lixiviados: se pierden en la atmósfera, se pierden en los ríos, se pierden a través de la lluvia", dijo Crowther. "Pero en un suelo arcilloso, se puede talar el bosque y los nutrientes permanecen atrapados firmemente en la arcilla limosa."
Los investigadores también examinaron cómo los efectos de la deforestación sobre el cambio de la biodiversidad microbiana en el tiempo. Contrariamente a sus expectativas, no encontraron ninguna correlación, incluso a lo largo de 200 años.
"Los efectos son consistentes, no importa cuánto tiempo hace que ocurrió la deforestación", dijo Crowther. "En un suelo arcilloso, se tala el bosque y los nutrientes se retienen durante largos períodos de tiempo y la comunidad no cambia. Mientras que en un suelo arenoso, se tala un bosque y la comunidad cambia drásticamente en tan sólo un par de años ".
El uso de la información previamente documentada acerca de la distribución del suelo, los investigadores fueron capaces de cartografiar áreas potenciales en los ecosistemas bajo tierra que son más propensos a ser vulnerables a la deforestación. Esto tiene el potencial de informar sobre las prácticas de manejo de la tierra que se ocupan de la conservación de la biodiversidad y el secuestro de carbono en el suelo.
Fuente: Yale News.

jueves, 14 de noviembre de 2013

AGROQUÍMICOS ENVENENAN SUELOS EN COLOMBIA.

Nov. 09 de 2013
Por: Sandra Uribe Pérez, Unimedios

En el país se aplican 499,4 kg de fertilizantes de síntesis química por cada hectárea cultivada, mientras que el promedio en América Latina es de 106,9 kg. El resultado de este exceso es mayor erosión de los suelos y menor productividad. Ante dicha problemática, la agroecología se presenta como una solución efectiva y menos costosa.

Pese a la promulgación del Decreto 1988 de 2013 (medida de emergencia que dio salida al paro agrario) no deja de ser alarmante el costo de los agroinsumos en Colombia, pues sobrepasan entre un 30% y un 50% el precio mundial. Además, siguen siendo controlados por monopolios sin una efectiva regulación por parte del Gobierno.

Esto incide negativamente en los costos de producción de los campesinos, quienes gastan entre un 30% y un 40% de su presupuesto en plaguicidas y fertilizantes de síntesis química industrial (úrea, fosfato diamónico y cloruro de potasio, entre otros) para suplir los requerimientos de nitrógeno (N), fósforo (P) y potasio (K) de sus cultivos.
Más escandaloso es que en el país se apliquen 499,4 kg de estos fertilizantes por cada hectárea de tierra cultivable, mientras que el promedio en América Latina es de 106,9 kg por hectárea (ver infográfico). Peor aún es que no se tomen medidas frente a esta situación.
Esto es evidencia de la dependencia compulsiva de los agricultores nacionales hacia los agroquímicos, algo que afecta al bolsillo, al ambiente y a la salud. Asimismo, deja serias dudas sobre qué tanto se conocen las características y requerimientos nutricionales de los suelos colombianos.
Apoyo tecnológico e investigación 
Según Carlos Fonseca Zárate, exdirector de Colciencias, este panorama debe llevar a retomar la investigación en el campo basada en la ciencia y la transferencia tecnológica, incluidas algunas eco y biotecnologías beneficiosas para los productores agrarios. Dice que las posibilidades se abren ahora que “el 25% de los recursos solicitados por los departamentos en los proyectos de regalías son para el sector agropecuario”.
De cara a la competencia internacional a la que han sido expuestos los agricultores a partir de la firma de los TLC, es clave dar mucho más acompañamiento en ciencia, tecnología e innovación, a la par que se toman decisiones acerca de la investigación que se debe hacer. Esto con el fin de superar la gran desventaja en la que se encuentran nuestros campesinos frente a Estados Unidos y Europa, donde sí cuentan con subvenciones del Gobierno.
En este sentido, Fonseca menciona que, por ejemplo, no hay estudios en profundidad con respecto a los lugares donde podría hallarse roca fosfórica en el país. Por otra parte, recuerda que este territorio –el más biodiverso del mundo por metro cuadrado– tiene muchas posibilidades de hallar microorganismos fijadores de nitrógeno (N2), esencial para el crecimiento vegetal. 
Los fertilizantes orgánicos son una alternativa viable en Colombia, pero falta apoyo oficial para que sean más utilizados. - Foto: Víctor Manuel Holguín/Unimedios
Los fertilizantes orgánicos son una alternativa viable en Colombia, pero falta apoyo oficial para que sean más utilizados. - Foto: Víctor Manuel Holguín/Unimedios
Dependencia y ambiente 
Existen opciones como la agricultura biológica y la agroecología para que la economía campesina no dependa de insumos nocivos ni de las fluctuaciones del mercado o la cotización del petróleo (para producir úrea, por ejemplo, se requiere una enorme cantidad de la energía que se obtiene a partir de este combustible fósil).
Además de la ventaja en los costos, no utilizar dichos fertilizantes contribuiría a mejorar las propiedades del suelo y a garantizar productos competitivos en el creciente mercado mundial de los orgánicos. Por ejemplo, favorecer una alimentación sana e incluso contribuir a la mitigación del cambio climático y a la regulación de algunas plagas que pueden ser estimuladas por la excesiva presencia de nutrientes como el nitrógeno.
Otro aspecto importante es el cuidado del ambiente. La profesora Marina Sánchez de Prager, del Grupo de Investigación en Agroecología (GIA) de la Universidad Nacional de Colombia en Palmira, advierte que hay un abuso en el uso del nitrógeno y el fósforo. De hecho, las mismas empresas de agroquímicos reconocen que de cada kilogramo de fertilizante aplicado, la planta solo toma alrededor del 40%; el restante 60% se pierde por diferentes vías que contaminan el agua y el aire.
Según la experta, a esto se suma la sedimentación del mar y las afectaciones a la salud. De otro lado, el exceso de nitrógeno en forma amoniacal (uno de los gases de efecto invernadero), hace que se produzca CO2 e incluso llega a quemar las plantas.
Tomás León Sicard, docente del Instituto de Estudios Ambientales (IDEA) de la UN, asegura que el uso excesivo de agroquímicos se debe a su relativo éxito en la producción agrícola. No obstante, la incorporación de sustancias ricas en nitrógeno, fósforo y potasio genera desbalances en la disponibilidad de otros nutrientes y ello, a su vez, puede causar desequilibrios (como exagerada producción de azúcares en las plantas). Lo anterior se traduce en problemas
fitosanitarios que para ser controlados requieren otro elemento del mismo modelo: los plaguicidas.  
 
 
Otras prácticas en el agro 
Pensando en todo esto, desde hace cerca de 20 años la UN busca nuevas alternativas y  experimenta con insumos como la materia orgánica que producen las fincas (compostaje) o la biomasa que se recicla (hojas, malezas, restos de la floración y la fructificación que se convierten en masa muerta y, luego, en nutrientes).
Mediante estas vías se contribuye a suplir las necesidades o desequilibrios resultantes del uso de agroquímicos.
Además de estas estrategias, se realizan prácticas y se comparten con los agricultores técnicas para preparar y usar el compost adecuadamente.
Otra posibilidad efectiva es la tecnología agroecológica de los abonos verdes (AV). La profesora Sánchez explica que esta práctica consiste en utilizar especies vegetales, especialmente leguminosas, que capturan N2 del aire, lo llevan a formas orgánicas y lo depositan en las plantas y en el suelo, con lo cual este se suple de amonio (NH4) y nitrato (NO3).
Así se proporcionan contenidos similares a los de fertilizantes de síntesis. Precisamente, en la actualidad hay tres trabajos del Doctorado en Agroecología (desarrollado en la UN en Palmira y en la Universidad de Antioquia) que investigan al respecto.
Algo importante es no olvidar que el suelo está vivo y que existen enormes cantidades de  microorganismos que lo habitan (hongos, bacterias, actinomicetos), que aportan soluciones a las necesidades de las plantas. Según Sánchez y otros investigadores, al utilizar leguminosas en los AV se pueden llevar a cabo procesos de simbiosis, es decir, relaciones beneficiosas entre las raíces y los microorganismos.
Algo en lo que coinciden Fonseca y los profesores Sánchez y León es en la importancia de sembrar biodiversidad en vez de monocultivos, para darle un uso eficiente al suelo. Una alternativa es sembrar maíz y fríjol (o soya y maíz), pues el sistema radical del fríjol ayuda a fijar el nitrógeno e incorporarlo al agroecosistema. Así, poco a poco, se deben suspender los fertilizantes artificiales y mientras dura este proceso, se preparan los abonos orgánicos para disminuir el uso de químicos, de tal modo que no se afecte la producción.
Para certificar el suelo como apto para cultivos orgánicos, se debe esperar una transición de tres años. El ahorro en los costos de los abonos químicos, así como el creciente mercado mundial, que pide alimentos limpios y sanos, puede estimular a los agricultores a involucrarse en esta beneficiosa empresa.
Lograr esto, según el profesor León, es una cuestión de “autonomía” de los productores, pues son ellos quienes disminuyen o eliminan la compra de insumos. De todas maneras, son decisiones que van en contravía de los intereses establecidos y de la acumulación de poder de las grandes empresas transnacionales, productoras y dueñas del monopolio de insumos. 
Más ideas ecológicas 
El profesor León señala otra iniciativa del IDEA, a través de la cual se implementa lo que han llamado la “estructura agroecológica principal de la finca”. Esta estrategia es, en el fondo, una manera de conservar y aumentar la agrobiodiversidad a través de conectores (cercas vivas) externos e internos.
Para ello, se utilizan hileras diversificadas de árboles  que tengan asociadas plantas herbáceas y arbustivas, ojalá con flores, conectadas con corredores de bosque (no se utilizan ni eucalipto ni pino porque evitan el crecimiento de ciertos microorganismos o acidifican el suelo). Esto genera, entre otros efectos positivos, oferta de alimentos y hábitat para diversos insectos benéficos, control de la erosión y disminución de la fuerza del viento. Entre más biodiversidad haya, mucho mejor.
Por otra parte, en el grupo en Microbiología del Suelo de la UN en Medellín, la investigadora Laura Osorno Bedoya aprovecha dos microorganismos que viven en el suelo (Morteriella sp y Aspergillus niger) que son capaces de producir ácidos con propiedades para solubilizar la roca fosfórica con la cual se obtiene un biofertilizante fosfórico.
En otro ámbito investigativo, el grupo interdisciplinario de Biotecnología de Micorrizas Arbusculares de la UN, dirigido por la profesora Alia Rodríguez Villate, demostró que los hongos formadores de micorrizas arbusculares mejoran el rendimiento de los cultivos, en particular el de yuca. Estos reducen en un 50% la aplicación de fertilizantes fosfatados y ayudan a la planta a absorber nutrientes de forma más eficiente.
Asimismo, el Instituto de Biotecnología (IBUN) de la UN, en asocio con la empresa Biocultivos S.A., desarrolló tres biofertilizantes (que ya se encuentran en el mercado), cuyos ingredientes activos son microorganismos que mejoran la nutrición de los cultivos de arroz.
Es importante mencionar que los sistemas agrosilvopastoriles de ganado, desarrollados especialmente por el profesor Enrique Murgueitio y la ONG CIPAV, además de aumentar la cantidad de reses por hectárea (de 1 a 4 o 5), ayudan a enriquecer los suelos degradados.
Fonseca destaca que esto se da gracias a la siembra de arbustos de Leucaena sp, que fijan nitrógeno de la atmósfera (el 79,9% del aire que respiramos es nitrógeno) y forman simbiosis con micorrizas. Otra ventaja es que estos sistemas no permiten la presencia de moscas y aumentan las poblaciones de cucarrones que oxigenan el suelo.
Como se observa, los investigadores tienen la enorme responsabilidad de seguir estudiando la biodiversidad, los suelos y las riquezas del país, ahora que existe la posibilidad de contar con recursos de regalías.
Sin embargo, el Gobierno también tiene que aportar su cuota si realmente le interesa (tal y como se había planteado en las iniciativas del Buen Gobierno) propender por la “seguridad alimentaria y nutricional con base en la vocación agropecuaria del país”, tener “campesinos trabajando y viviendo dignamente en el campo” y “gente próspera, sonriente y segura, que ofrezca productos competitivos en el escenario mundial”.
Fuente: UN Periódico Edición No. 172. Universidad Nacional de Colombia.

martes, 13 de agosto de 2013

CON MALEZAS SE RECUPERARÁ TIERRAS DEGRADADAS.

10 de Agosto de 2013.
Por: Leidy Castaño, Unimedios.

El buchón de agua se ha convertido en un dolor de cabeza para grandes superficies acuáticas, como los embalses, pues se multiplica a gran velocidad y los cubre. Esta planta ahora podrá ser usada como sustrato para restaurar la vegetación de zonas afectadas por la degradación.

Las compañías que construyen proyectos hidroeléctricos causan graves daños a la cobertura vegetal, a la fauna (aves, mamíferos, reptiles, anfibios y peces) y al suelo, debido a que necesitan extensas áreas inundables.
Empresas Públicas de Medellín (EPM) y el Instituto de Ciencias Naturales (ICN) de la Universidad Nacional de Colombia en Bogotá se unieron para buscar una solución sostenible y duradera al problema.
Acudieron a la planta amazónica Eichhornia crassipes, más conocida como buchón de agua. Esta fue descrita en 1823 por Carl von Martius, naturalista e investigador alemán que estudió la flora de Brasil.
En la actualidad, es considerada una maleza difícil de erradicar, pues se reproduce a gran velocidad sobre ecosistemas lénticos (lagunas, lagos, canales y embalses), cubre toda su superficie y deteriora su oxigenación.
Este vegetal se nutre de aguas contaminadas con altas cargas orgánicas que vierten los hogares y las industrias, lo que favorece su proliferación. Esto ha llevado a invertir altas sumas de dinero para su control, remoción y disposición final.
Paradójicamente, a pesar de su carácter de maleza, puede resultar de gran beneficio para restaurar terrenos degradados por los complejos hidroeléctricos. Por eso, un grupo de biólogos de las dos instituciones evaluaron la viabilidad de la especie para tal fin.
Según Jaime Aguirre Ceballos, profesor titular del ICN, con la investigación se obtuvo una alternativa económica. 
Trabajo de verificación 
Los resultados se consignaron en una guía de campo redactada por los biólogos de la UN Gladys Cárdenas Arévalo, Mauricio Aguilar Puentes, Hernán Sánchez Cruz, Juan Herrera Romero y Jaime Aguirre Ceballos. En ella se detalla todo el proceso experimental y las conclusiones después de nueve meses de muestreos.
El trabajo se desarrolló en un predio de EPM utilizado como botadero, llamado El Encanto, en la vereda del mismo nombre del municipio de Amalfi, ubicado en el nordeste de Antioquia, a 982 metros sobre el nivel del mar.
Es una zona receptora de materiales y aguas de tipo doméstico e industrial que transporta el río Medellín. En sus alrededores también se adelantan actividades de extracción y disposición del buchón removido del embalse, que se acumula en las orillas.
Allí es extraído por maquinaria y llevado al depósito, en donde se deja secar para luego esparcirlo en las tierras que se desean recuperar.
Para evaluar su uso, se efectuaron varios experimentos: determinación del banco de semillas, uso en seco y húmedo de la maleza (raíces, tallos y hojas) y compostaje en procesos de revegetalización. Así, se constató su potencial como sustrato orgánico, lo que beneficia el desarrollo y los procesos de sucesión de la vegetación en la zona. 
Banco de semillas. Para conocer la fuente de propágulos (las semillas en el proceso de sucesión vegetal), se determinó la composición de un banco de semillas de suelo de un relicto de vegetación contigua al área de las parcelas de estudio. Se contaron 584 plantas en sus primeros estadios de desarrollo.
Banco de semillas. Para conocer la fuente de propágulos (las semillas en el proceso de sucesión vegetal), se determinó la composición de un banco de semillas de suelo de un relicto de vegetación contigua al área de las parcelas de estudio. Se contaron 584 plantas en sus primeros estadios de desarrollo.
Mejor metabolismo 
El buchón estimula una mayor cobertura vegetal en menor tiempo, facilita la colonización, el arribo y establecimiento de plantas y evita la erosión producida por el agua.
Todo ello a un bajo costo y con un mantenimiento mínimo. Además, ayuda a recuperar los suelos degradados hasta un 50% más rápido que otros tratamientos.
Al comparar las características físico-químicas del suelo restaurado, se observa que este compost ofrece mayores cantidades de elementos que intervienen en el metabolismo de las plantas para diferentes fines, como el desarrollo de altura, el crecimiento de follaje, la floración y la fructificación.
Esto facilitó el crecimiento en corto tiempo tanto de herbáceas heliófilas (aquellas que necesitan recibir los rayos solares directamente), como de especies arbóreas.
Los investigadores advierten que el uso de este sustrato debe hacerse en áreas de cultivos maderables o plantaciones forestales que no sean objeto de consumo humano, pues su contenido de metales pesados podría afectar la salud de la población (irritaciones de la piel, intoxicaciones y afecciones respiratorias, entre otras) y de la fauna en general.
Las guías que surgieron del estudio fueron socializadas con campesinos del nordeste antioqueño para involucrarlos en los procesos de restauración y establecer recomendaciones de ejecución. 
Compostaje. Los investigadores hicieron un ensayo que comenzó con un volumen de 0,7065 m3 para evaluar el uso del buchón de agua como enmienda orgánica en forma de compost para suelos degradados. Después de 60 días, obtuvieron 0,36 m3 de compost de buchón.
Compostaje. Los investigadores hicieron un ensayo que comenzó con un volumen de 0,7065 m3 para evaluar el uso del buchón de agua como enmienda orgánica en forma de compost para suelos degradados. Después de 60 días, obtuvieron 0,36 m3 de compost de buchón.
Los expertos aseguran que es necesario respetar y conocer la historia de las zonas alteradas antes de intervenirlas, pues el mismo suelo da pistas sobre lo que requiere para ser restaurado.
Los bancos de semillas cercanos al sitio que se piensa recuperar también son fundamentales porque contienen la información sobre el ecosistema.
Finalmente, la mayor recomendación de los biólogos es prevenir: “La mejor recuperación es aquella que no se hace porque el medio ecosistémico no se alteró o porque su daño es mínimo y tiene la oportunidad de recuperarse por sí mismo”.
Sustrato. Para determinar el efecto del uso de la planta como sustrato en procesos de revegetalización, durante nueve meses evaluaron diez tratamientos con buchón. En el experimento registraron 134 especies, siendo el mejor el de planta seca de buchón más suelo. Fotos: archivo particular
Sustrato. Para determinar el efecto del uso de la planta como sustrato en procesos de revegetalización, durante nueve meses evaluaron diez tratamientos con buchón. En el experimento registraron 134 especies, siendo el mejor el de planta seca de buchón más suelo. Fotos: archivo particular.
Fuente: UN Periodico. Edición 169. UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA.

jueves, 10 de enero de 2013

BACTERIAS QUE PODRÍAN AYUDAR A PROTEGER LOS CULTIVOS DE TRIGO Y CEBADA.

Por: Jan Suszkiw. 9 de enero 2013.
Algunas bacterias que viven en el suelo dependen de las raíces de las plantas del trigo y de la cebada para su "pensión completa." Pero los científicos del Servicio de Investigación Agrícola (SIA) dicen que estas mismas bacterias también podrían proveer un servicio imprescindible a sus plantas hospederas.
Los científicos están investigando el potencial de las bacterias de controlar los hongos que causan la podredumbre de las raíces de estos cultivos y de este modo causan pérdidas de hasta el 30 por ciento de los rendimientos de trigo y de cebada anualmente.
Las bacterias son miembros del género Pseudomonas e incluyen 11 cepas que impiden el crecimiento de los hongos Pythium y Rhizoctonia, los cuales causan enfermedades en el trigo y la cebada. Estos hongos crecen bien en suelos húmedos y frescos y pueden alcanzar a niveles especialmente altos en los campos donde los agricultores usan la labranza de conservación para reducir los gastos de combustible, prevenir la erosión del suelo, y proveer otros beneficios ecológicos y ambientales.
Una imagen digital de las raíces de una planta de trigo. Enlace a la información en inglés sobre la foto
Bacterias que viven en el suelo y dependen de las raíces de plantas de trigo tales como aquellas mostradas aquí podrían ser adaptadas para ayudar a prevenir la podredumbre de las raíces, según científicos del SIA.
Los dos patógenos son especialmente problemáticos durante la primavera para las plántulas que tienen edades de solamente de cuatro a seis semanas, según Pat Okubara, quien es genetista en la Unidad de Investigación de Control Biológico y Enfermedades de Raíces
Los fungicidas ahora disponibles no son muy eficaces, según Okubara, y variedades del trigo y de la cebada que tienen resistencia a los hongos ya no están disponibles a los agricultores. Además, es difícil diseñar una rotación del trigo con otros cultivos que no son huéspedes de los hongos, porque los hongos pueden vivir en una gama muy amplia de plantas.
Sin embargo, las bacterias Pseudomonas pueden secretar enzimas y bioquímicos poderosos que pueden ayudar a mantener a raya estos hongos. Algunas cepas de las bacterias también ayudan a las plantas a proteger ellas mismas estimulando una respuesta inmunitaria llamada la respuesta sistémica inducida. Otras cepas producen sustancias semejantes a hormonas que estimulan el crecimiento de los brotes y las raíces de las plantas y ayudarlas a superar los daños causados por los hongos.
En pruebas de invernadero realizadas por Okubara y sus colegas, la utilización de cinco de las cepas de Pseudomonas redujeron la severidad de la podredumbre causada por R. solani AG-98 hasta el 92 por ciento y de P. ultimum hasta el 56 por ciento. Dos cepas también redujeron la podredumbre de las raíces causada por R. oryzae y P. irregulare, los cuales amenazan el trigo y la cebada. Detalles sobre los resultados fueron publicados en agosto del 2012 en la revista 'Biological Control' (Control Biológico).
La disponibilidad de un producto comercial basado en estos resultados no es probable muy pronto. Pero la llegada de cualquier nueva arma contra los hongos es buenas noticias para los cultivadores del trigo, especialmente aquellos que se han mostrado reacio a utilizar las prácticas de la labranza de conservación debido a los problemas causados por los hongos, según Okubara.
Fuente: Servicio de Investigación Agrícola, SIA-USDA.

lunes, 29 de octubre de 2012

UTILIZACIÓN DEL ESTIÉRCOL PARA MINIMIZAR LOS DAÑOS CAUSADOS POR LA MINERÍA.

Por:  Ann Perry.
26 de octubre de 2012.
Resultados de estudios por científicos del Servicio de Investigación Agrícola (SIA) han confirmado que la práctica común de enmendar los suelos agrícolas con el estiércol del ganado también puede ayudar a restaurar los suelos en las tierras dañadas por la minería.
Todavía hay miles de acres que no tienen ninguna vegetación o que tienen solamente un poco de vegetación–acres previamente explotados para el plomo y el zinc–. Las actividades de la minería también dejaron un legado de suelos ácidos y contaminados con el plomo, sitios tóxicos de fundición de metales, y grandes cantidades de residuos de minería conocidos en inglés como 'chat'.
A plot showing varying vegetation that occurred after different levels of beef cattle manure compost amendments: Click here for full photo caption.
Un gráfico que muestra la vegetación variable que se produjo después de los diferentes niveles de estiércol de ganado vacuno en enmiendas de compost. El crecimiento vegetal sufrió cuando no se utilizó abono (compost) pero sobresalió cuando grandes cantidades se utilizaron.
El edafologo Paul White, participó en un grupo que investigó si agregar un compost de estiércol del ganado bovino al suelo en los sitios de minería podría proveer el carbono necesitado para mantener una cubierta sana de vegetación. Los científicos también quisieron determinar si el compost podría reducir los niveles de plomo y zinc que podrían contaminar el escurrimiento durante una lluvia fuerte. 
El grupo enmendó suelos en parcelas experimentales de los sitios de minería con  20 o 120 toneladas del compost del estiércol del ganado bovino por acre, y estableció un cultivo de cobertura del césped Panicum virgatum en todas las parcelas. Luego tomó muestras del suelo de los sitios cinco veces durante el estudio de dos años.
Después de dos años, los suelos en las parcelas que recibieron los niveles más altos del compost tuvieron aumentos significativos del pH, la cantidad del fósforo disponible a las plantas, la cantidad total de nitrógeno, y las cantidades del carbono y del agua disponible a las plantas. Las enmiendas que contuvieron niveles altos del compost también aumentaron la biomasa microbiana y la actividad de enzimas en el suelo, junto con el potencial para la nitrificación, los cuales crean y apoyan condiciones favorables para el establecimiento y el crecimiento de plantas.
A study plot after beef cattle manure compost was added to soils degraded by mining: Click here for full photo caption.
Una parcela de estudio después de la composta de estiércol de ganado vacuno que fue introducido en suelos degradados por la minería. El compost puede aumentar el pH del suelo, el fósforo disponible para las plantas, el nitrógeno total, carbono y agua disponible para apoyar el establecimiento y el crecimiento de la planta.
Las tasas altas del compost también redujeron la disponibilidad de plomo y zinc en el suelo por aproximadamente el 90 por ciento, y esta actuación podría reducir la cantidad de plomo y zinc disponible para contaminar las vías fluviales cercanas. Ya que los niveles altos del zinc biodisponible inhiben el crecimiento de plantas, ésto también ayuda a promover el establecimiento de una cubierta vegetal que minimiza el escurrimiento y la erosión del suelo.
Fuente: Servicio de Investigación Agrícola. SIA-USDA.

lunes, 10 de septiembre de 2012

LA CERO LABRANZA AYUDA A CAPTURAR LA NIEVE Y EL AGUA DEL SUELO.

Por:  Ann Perry.
30 de agosto de 2012.
Una capa de nieve durante el invierno puede ayudar a aumentar la productividad de los campos agrícolas durante el verano, y la cero labranza ayuda a asegurar esta cobertura, según los científicos del Servicio de Investigación Agrícola (SIA).
eL Científico del suelo David Huggins realizó estudios para determinar el impacto de los residuos de cultivos en la acumulación de la nieve y los niveles de agua en el suelo en campos enteros. 
Huggins, realizó esta investigación en dos granjas vecinas. Ambas granjas tienen la topografía montañosa típica. Pero se ha utilizado la cero labranza continuamente desde el 1999 en la mayoría de una de las granjas, mientras los campos de la otra granja fueron arados convencionalmente.
Por dos años, los investigadores midieron la profundidad y densidad de la capa de nieve y la cantidad de agua almacenada en el suelo en cientos de puntos en los campos de las dos granjas. Los investigadores también midieron la altura de los residuos de cultivos en la granja que utilizó la cero labranza.
Residuos de trigo en un campo cubierto de nieve.
Los residuos de trigo que resultaron de la cero labranza ayudan a generar una capa más lisa de nieve, y esta capa ayuda a aumentar la productividad de los cultivos durante el verano, según los resultados de estudios por científicos del SIA. Foto cortesía de ExactrixTM Global Systems.
Huggins descubrió que los residuos de trigo en la granja que utilizó la cero labranza significativamente aumentaron la cantidad y uniformidad de la capa de nieve a través del campo entero. Las profundidades de la nieve en el campo con la cero labranza variaron de 4 a 39 pulgadas, con un promedio de 11 pulgadas, mientras las profundidades de la nieve en el campo arado convencionalmente variaron de 0 a 56 pulgadas, con un promedio de 8,5 pulgadas.
El patrón de distribución de la nieve en la granja que utilizó la cero labranza llevó a más uniformidad en la distribución del agua del suelo y un aumento en la tasa de recarga del agua en el suelo. La distribución más uniforme de la nieve con la utilización de la cero labranza fue particularmente evidente por las cumbres de crestas y las empinadas cuestas orientadas al sur donde había típicamente de 4 a 8 pulgadas más nieve que en los campos arados convencionalmente.
Huggins calculó que el almacenaje de cantidades más grandes de agua en el suelo en sistemas de la cero labranza podría aumentar los rendimientos potenciales del trigo de invierno por 13 bushels por acre en las cumbres de crestas, seis bushels por acre en las empinadas cuestas orientadas al sur, y tres bushels por acre en los valles. Como resultado, los agricultores de la región podrían aumentar sus ganancias del cultivo del trigo de invierno por un promedio de 30 dólares por acre y hasta 54 dólares por acre en las cumbres de crestas.
Los productores afectados por la sequía del 2012 también podrían beneficiarse de utilizar la cero labranza para aumentar la cantidad y uniformidad de la capa de nieve en sus campos. Esto podría aumentar la tasa de recarga de agua en el suelo y el almacenaje de agua en el suelo, los cuales pueden restaurar la productividad de los campos afectados por la sequía.
Los resultados de esta investigación fueron publicados en la revista 'Transactions of the ASABE' (Transacciones de la ASABE) en el 2011.
Fuente: Servicio de Investigación Agrícola. SIA-USDA.

jueves, 22 de marzo de 2012

MONOCULTIVOS: EL NORTE INDUSTRIAL CONDENA AL SUR EN DESARROLLO.

8 de Diciembre de 2011.
Social Watch
El crecimiento económico a cualquier costo ha llevado a muchos países en desarrollo, en especial a los latinoamericanos, a concentrar su producción agrícola en una variedad limitada de cultivos, y con frecuencia a uno solo. A esto han sido forzados por la demanda de naciones industrializadas, poniendo en riesgo la soberanía y la seguridad alimentarias, según el Informe de Social Watch 2012, titulado Desarrollo sustentable: el derecho a un futuro, que se presentará el 15 de diciembre en Nueva York.
El monocultivo en vastas áreas, las explotaciones extractivas y los grandes proyectos energéticos son algunos aspectos de la prioridad que asignan los gobiernos al crecimiento económico, escribió Roberto Bissio, coordinador de Social Watch, en el prólogo del informe.
“Los biocombustibles, frecuentemente considerados ‘verdes’, son una gran causa de perturbación ambiental en Colombia, donde el apoyo gubernamental al monocultivo agroindustrial (que suministra el insumo para los biocombustibles) es la causa del desplazamiento de poblaciones enteras de campesinos de pequeña escala”, explicó Bissio,. “Sumando insulto a la injuria, esto ni siquiera es consecuencia de la demanda interna sino de las necesidades de Estados Unidos, y se subsidia con créditos de bancos multilaterales de desarrollo.”
“En Guatemala, el monocultivo es de caña de azúcar, también una gran fuente de biocombustibles, y su explotación industrial también ha conducido al desplazamiento de poblaciones, violaciones de derechos humanos y deforestación”, agregó. “El café es el culpable en Nicaragua. El país depende de su exportación, y la expansión de este cultivo está agotando la fertilidad del suelo, contaminando los recursos de agua y promoviendo la deforestación, mientras los campesinos son desplazados de sus tierras tradicionales.”
Las explicaciones del crecimiento de este modelo agrícola en gran parte del mundo en desarrollo tienen un ejemplo acabado en el informe nacional de Finlandia en esta edición del estudio mundial de Social Watch: “Hay varios ejemplos de empresas finlandesas importantes que aducen ser líderes mundiales en sustentabilidad y han establecido monocultivos a gran escala de eucaliptos (Stora Enso, UPM) y plantaciones de palma de aceite (Neste Oil) en el Sur global, los que contribuyen al desplazamiento de comunidades y la apropiación de tierras a gran escala”, indica el estudio escrito por Otto Bruun, del Service Centre for Development Cooperation Finland (KEPA).
A continuación se reproducen algunos pasajes de los aportes nacionales al Informe de Social Watch 2012 sobre las causas y consecuencias de los monocultivos:
Argentina: El reino de la soja y las oleaginosas
La agricultura es uno de los pilares principales de la economía argentina. El aumento internacional de los precios de productos del sector ha favorecido la profundización del modelo de producción agrícola a escala industrial, en el que actualmente impera el monocultivo de soja y oleaginosas. Pero en el presente se han vuelto evidentes las consecuencias negativas de ese proceso.
La agricultura es la segunda fuente en importancia de emisiones de gases de efecto invernadero después del sector industrial. Las emisiones de CO2 per capita son casi el doble del nivel promedio en la región. Además, el uso irrestricto de agroquímicos ha tenido un impacto negativo en el ambiente y en la salud de la población. El Atlas de riesgo ambiental de la niñez ha señalado que en Argentina “aproximadamente tres millones de niños viven en una situación de riesgo ambiental causada por los agroquímicos”. De acuerdo al Informe Carrasco, el glifosfato –el agroquímico más usado en el país– puede causar deformidades y es peligroso para varias especies animales y vegetales.
Mientras tanto, la producción agrícola ha extendido su frontera, invadiendo los bosques nativos. Esta invasión ha afectado a las comunidades campesinas y agrícolas, que se ven obligadas a incorporarse a esquemas de producción que contradicen sus costumbres y tradiciones, sin que exista forma alguna de consentimiento previo e informado. [Informe nacional elaborado por la Fundación Ambiente y Recursos Naturales, FARN.]
Brasil: Expandiendo la frontera agrícola
En los últimos años, Brasil ha defendido y ampliado un modelo de desarrollo que concentra los ingresos y el poder en una elite política y económica, vinculada a los grandes capitales agroindustriales y financieros. Este modelo está asentado en varias bases: la explotación agraria, especialmente de monocultivos como la soja y la caña (para la producción de azúcar y etanol) que utilizan semillas transgénicas y abusan de los agrotóxicos comercializados por empresas transnacionales. […]
En reiteradas ocasiones se ha intentado flexibilizar la legislación ambiental. La acometida contra el Código Forestal es el mejor ejemplo de la fuerza de los intereses vinculados a las explotaciones agropecuarias dentro de esta campaña de flexibilización, y de su estrategia de expansión de la frontera agrícola amazónica.
Una de las medidas que pretenden los propietarios rurales, por medio del proyecto de reforma que se tramita en la Cámara de Diputados, es la reducción de 80% a 50% de la superficie de reserva forestal que debe mantener toda propiedad rural de la Amazonia. [Informe nacional elaborado por el Instituto de Estudios Socioeconómicos, INESC.]
Colombia: Producción de biocombustibles desplaza a poblaciones enteras
En Colombia, la producción de biocombustibles ha empeorado la economía campesina, desplazado poblaciones enteras y destruido ecosistemas naturales. […] En los últimos años se ha profundizado el apoyo gubernamental a las actividades basadas en monocultivos agroindustriales por encima de la agricultura campesina de pequeña escala, ocasionando el desplazamiento de poblaciones enteras. […]
La producción de biocombustibles requiere de grandes monocultivos de azúcar, maíz, palma aceitera o soja, y esta práctica productiva erosiona el suelo y agota sus nutrientes. Además se ven comprometidos los recursos hídricos debido a la contaminación producida por los procedimientos de extracción y refinamiento, y se ve disminuida la extensión de tierra cultivable dedicada a la producción de alimentos, lo que aumenta los precios de los mismos y agrava las carencias alimenticias de los sectores más pobres de la sociedad.
El uso de la soja y el maíz para la producción de biocombustibles, por ejemplo, está afectando el precio de estos productos en el mercado de alimentos. El impulso dado por EEUU al uso del etanol ha hecho que el maíz haya superado picos históricos de precios. [Informe nacional elaborado por la Corporación Cactus, Coordinación Nacional de la Plataforma Colombiana de Derechos Humanos, Democracia y Desarrollo.]
Guatemala: Caña de azúcar arrasa con las selvas
Desde comienzos del siglo XVI, cuando fue conquistada por España, la economía de Guatemala ha estado basada en la agricultura y la explotación intensiva de la tierra a través tanto de latifundios basados en monocultivos para la exportación como desde minifundios fincados en la producción de infrasubsistencia y subsistencia. […] La industria cañera, que depreda los bosques arrasándolos para dedicar los campos al cultivo de la caña de azúcar, es un ejemplo de la insustentabilidad del modelo implementado actualmente.
Basada en el poder económico y político que ejercen sus propietarios, esta industria ha logrado incluso desviar el curso de los ríos para garantizar la irrigación de sus cultivos. Entre las consecuencias medioambientales de esa intromisión se encuentra la mayor incidencia de inundaciones en invierno y de sequías en verano, así como también la liberación de gases de efecto invernadero: “cerca de un 90-95% de la caña cultivada en más de 200.000 ha, es quemado como parte del proceso industrial. A una razón de 50 kilos de dióxido de carbono por hectárea quemada, esto genera alrededor de 9 mil toneladas de dicho gas anualmente”. […]
Esto ha llevado a la virtual desaparición de los bosques naturales: el ritmo de deforestación anual ronda las 82.000 hectáreas, lo que significaría que para 2040, de continuar esta tendencia, habrían desaparecido todos los bosques. [Informe nacional elaborado por la Coordinación de ONG y Cooperativas de Guatemala, CONGCOOP.]
Nicaragua: El café agota el suelo y contamina las aguas
El país no accederá a un modelo de desarrollo sustentable a menos que supere el actual empobrecimiento de recursos. Los suelos están siendo sobreexplotados, los recursos pesqueros están al borde del agotamiento, la deforestación es creciente debido a la tala indiscriminada y a insustentables prácticas agropecuarias, y la dependencia del cultivo del café daña, entre otros, los recursos hídricos. […] El principal problema del país en cuanto al deterioro medioambiental es su dependencia del cultivo de café. 26% de los establecimientos agropecuarios nicaragüenses se dedican a ello, ocupando un 15% de la tierra cultivable, y 25% del área dedicada a cultivos exportables.
Según América Economía: “El Centro de Trámite de las Exportaciones de Nicaragua (Cetrex) informó que el café ha generado USD 154 millones en los primeros cinco meses de la cosecha 2010-2011 (octubre-febrero), lo que representa unos USD 85 millones más que el mismo periodo de la cosecha 2009-2010”.
El problema es que el cultivo intensivo de café es extremadamente agresivo para el medio ambiente, acarreando deforestación, pérdida de biodiversidad, contaminación agroquímica, erosión del suelo y sobre todo el agotamiento de los recursos hídricos, debido a la gran cantidad de agua utilizada en su cultivo y procesamiento. El medio ambiente nicaragüense, agredido y depredado desde hace más de un siglo por la explotación agrícola frutera, no puede soportar indefinidamente el crecimiento y expansión del cultivo cafetero si no se aplican políticas agrarias que regulen las técnicas de cultivo y permitan la recuperación del suelo. Ningún crecimiento sustentable puede esperarse de un terreno yermo y agotado. [Informe nacional elaborado por la Coordinadora Civil.]
Fuente: RED DEL TERCER MUNDO.